
Sí, en la mayoría de los casos puedes llevar cigarrillos electrónicos y dispositivos de vapeo en los vuelos, pero casi siempre solo en el equipaje de mano o contigo, no en el equipaje facturado. La TSA, la FAA, la IATA y la EASA afirman que los cigarrillos electrónicos deben ir en la cabina porque contienen baterías de litio que pueden suponer un riesgo de incendio.
La regla más importante es, por tanto, sencilla: nunca pongas tu cigarrillo electrónico en una maleta que vaya facturada. La razón es que los incidentes relacionados con baterías de litio son más fáciles de detectar y gestionar en la cabina que en la bodega, donde la tripulación no puede intervenir de la misma manera. La FAA también subraya que el dispositivo debe estar protegido contra una activación accidental durante el transporte.
Sin embargo, eso no significa que puedas usarlo a bordo. Al contrario, vapear en los vuelos está prohibido. Está expresamente prohibido utilizar cigarrillos electrónicos en vuelos comerciales en los que está prohibido fumar. Tampoco debes cargar tu cigarrillo electrónico en el avión.
Para viajar con mayor seguridad, debes guardar el dispositivo de forma que no pueda encenderse por error. Esto puede significar apagarlo por completo, bloquear el botón si el modelo tiene función de bloqueo y proteger las baterías sueltas contra cortocircuitos. La IATA también indica que las baterías de repuesto deben ir protegidas individualmente en el equipaje de mano.
Información breve
Por lo tanto, normalmente puedes llevar un cigarrillo electrónico en un vuelo, pero solo en el equipaje de mano, nunca en el equipaje facturado. No debes usarlo ni cargarlo a bordo, y debes guardarlo de forma que no pueda activarse por error. La regla práctica más segura es esta: mantén el dispositivo cerca de ti en la cabina, protege la batería y consulta las normas de la aerolínea antes de la salida.