
Desde 2025, la “Trump Gold Card” se ha convertido en uno de los temas más comentados de la política migratoria de Estados Unidos. Presentada como una vía rápida para que extranjeros adinerados puedan vivir en el país, la iniciativa cambió entre su anuncio inicial y su puesta en marcha oficial, lo que generó bastante confusión.
¿Qué es la Trump Gold Card?
La Trump Gold Card es un programa de visado estadounidense impulsado durante la administración Trump. La Casa Blanca lo describe como un visado basado en la capacidad de una persona para aportar un “beneficio sustancial a los Estados Unidos”. En septiembre de 2025, Donald Trump firmó la acción presidencial que creó formalmente el programa, y la Casa Blanca explicó que busca acelerar la inmigración de personas que realicen aportes financieros importantes al país.
En otras palabras, se trata de un mecanismo migratorio pensado para perfiles de altísimo patrimonio, con una lógica parecida a los llamados “golden visas” o permisos de residencia por inversión que existen en otros países.
Una idea anunciada primero con un precio de 5 millones de dólares
Cuando Trump presentó la idea por primera vez en febrero de 2025, la describió como un reemplazo del programa EB-5 y dijo que tendría un precio aproximado de 5 millones de dólares. Reuters informó entonces que esa “gold card” daría privilegios similares a una green card, además de una vía hacia la ciudadanía estadounidense.
Ese anuncio inicial tuvo mucha repercusión porque proyectaba la imagen de un acceso a la inmigración estadounidense reservado a una élite global extremadamente rica. En ese momento, sin embargo, era sobre todo una propuesta política muy mediática y con pocos detalles operativos concretos.
Lo que cambió después
La versión lanzada oficialmente a finales de 2025 no reprodujo exactamente el esquema difundido al principio. Según la Casa Blanca y la web oficial del programa, el proceso incluye una tasa de tramitación no reembolsable de 15.000 dólares pagada al Department of Homeland Security y, tras la verificación del expediente, un “gift” de 1 millón de dólares para un solicitante individual como prueba de que aportará un beneficio sustancial a Estados Unidos. Para la modalidad empresarial, la cifra indicada es de 2 millones de dólares por empleado.
Reuters informó además en diciembre de 2025 que el programa fue lanzado oficialmente a través de Trumpcard.gov, con un precio de entrada presentado como 1 millón de dólares, muy lejos de los 5 millones mencionados en el anuncio inicial.
¿En qué se diferencia de una green card clásica?
Trump presentó la Gold Card como una fórmula “como una green card, pero mejor”, con una vía más fuerte hacia el establecimiento permanente en Estados Unidos. Reuters señaló que el objetivo declarado es otorgar a ciertos no ciudadanos una autorización acelerada para vivir en el país, tras los controles de seguridad y la validación del expediente.
La diferencia central frente a una vía migratoria tradicional está en la lógica del programa: aquí el acceso depende menos de un esquema estándar de empleo, reunificación familiar o sorteo migratorio, y mucho más de la capacidad financiera del solicitante para realizar una aportación cuantiosa a Estados Unidos.
La relación con el programa EB-5
Desde el principio, Trump presentó la Gold Card como una alternativa al visado EB-5, el histórico programa estadounidense de inmigración por inversión. Reuters recordó en febrero de 2025 que el EB-5 ya permitía a inversores extranjeros obtener la residencia permanente si invertían en proyectos que generaran empleo, con umbrales de inversión claramente inferiores a los montos mencionados para la Gold Card.
En la práctica, la Trump Gold Card pertenece a la misma familia de ideas —atraer capital extranjero a cambio de un estatus migratorio favorable—, pero con un enfoque más directo, más caro y mucho más divisivo en términos políticos. Esa última valoración es una inferencia basada en la comparación entre ambos esquemas y en la forma en que fueron presentados públicamente.
¿Por qué este programa genera tanta polémica?
La Trump Gold Card recibe críticas intensas por una razón evidente: muchos la ven como una especie de “visado para ricos”. El hecho de que una vía rápida hacia la residencia dependa de una aportación económica tan elevada refuerza la idea de una inmigración a dos velocidades, reservada para personas de gran fortuna. Esa crítica aparece de forma recurrente en la cobertura mediática del lanzamiento y en las reacciones que provocó.
El programa también plantea dudas en el terreno jurídico e institucional. La Casa Blanca lo puso en marcha mediante una acción ejecutiva, lo que alimenta el debate sobre su alcance real, su estabilidad futura y su encaje dentro del marco migratorio definido por el Congreso.
Lo que hay que recordar
La Trump Gold Card es hoy un programa migratorio estadounidense lanzado oficialmente, dirigido a extranjeros capaces de aportar una ventaja financiera significativa a Estados Unidos. Su anuncio inicial hablaba de una entrada de 5 millones de dólares, pero la versión operativa publicada a finales de 2025 se basa en 15.000 dólares de tasa de tramitación y un donativo de 1 millón de dólares para un solicitante individual aprobado.
En resumen, se trata de un visado “premium” para perfiles de gran riqueza, presentado como una vía acelerada para instalarse en Estados Unidos, pero rodeado de controversias sobre equidad, legalidad y sobre la propia filosofía del sistema migratorio estadounidense.